ESCUDO PURUÁNDIRO

06 de mayo de 2021 | Prensa



TOPONIMIA:

La palabra Puruándiro, en lengua purépecha, significa “Lugar de Aguas
Termales” o “Donde Hierve el Agua”
 

ESCUDO DE LA CIUDAD
DE PURUÁNDIRO

Este escudo de la Ciudad de Puruándiro –cortado y cortinado–, tiene la forma de mayor belleza en su armonía plástica, según las reglas de la heráldica civil.
Los Cuarteles superiores, adiestrado y siniestrado, son campos de sinople
patinado que habla de la antigua fructífera riqueza del Valle en que se asienta la
comunidad desde la época prehispánica, y que asimismo significa el ideal de sus
progresistas habitantes de volverlo a tener como emporio de abundancia.
El Cuartel central es un campo leonado que simboliza la firmeza, audacia,
señorío y decisión, características que siempre han definido las banderas
históricas de la ciudad.
El Cuartel inferior, de partición cortada, es un amplio campo de azul que es
elocuente signo de la proliferación de lugares acuíferos, mismos que fueron
encanto singular de los príncipes purépechas del reino michoaque, y que dieron

origen al nombre de Puruándiro como “Lugar de aguas termales” lugar del agua en
que reposa el fuego y de donde sale la luz del día, la Laguna, el Ojo Santo,
Carano, el Agua Tibia, Geroche, etc.
La carga la forman: En el Cuartel superior derecho del Escudo, la figura
venerable del primer fundador del convento agustiniano, Fray Juan de Acosta,
“cuya excelente virtud fue la caridad, tanto que era conocido con el nombre de
“Juan el Limosnero” y quien murió en Puruándiro en honor de santidad”, según el
decir justo del acucioso historiador José Antonio Zavala Bucio.
En el Cuartel superior izquierdo del Escudo, la efigie del primer catecúmeno a
quien se puso por nombre Juan Turín o Turhípiti, el cacique de negro, y que fue
bautizado con las aguas del manantial conocido ahora y debido a la anécdota
histórica, como “Juanturín” o “Juanturío”.
En el Cuartel central, ribeteado en oro, la imagen de don Juan de Villaseñor
Orozco fundador de Puruándiro en 1527 y “modelo de encomenderos” según el
padre Basalenque; y caballero sin tacha a quien fray Matías de Escobar llamó
también “el Abraham de este Nuevo Mundo” y de tan noble tronco que de él salió
todo lo bueno Hidalgo del reino de Michoacán.
En el Cuartel inferior, tres antorchas encendidas y representativas: La adiestrada,
de las fogosas gestas de la Independencia en las que la ciudad fue escenario
imprescindible y de donde partieron a la lucha, Miguel López y José María
Armenta, quienes cayeron en Oaxaca primeros mártires de la defensa de la
libertad. La antorcha central, es igualmente un homenaje a los valerosos patriotas
que dieron su vida por resguardar los derechos legítimos de la República y entre
quienes se contaron los célebres “Lanceros de Puruándiro” en 1865. La antorcha
siniestrada, constituye también un reconocimiento a los Puruandirenses que
participaron en el resguardo de la población y en los diversos incidentes que
dieron por resultado el triunfo de la Revolución de 1910.
Las tres antorchas lucen sendas coronas doradas que son la ofrenda de
Puruándiro a sus hijos notables en las referidas lides históricas.
El Escudo tiene una bordura en campo naranjado ribeteado en sable. En la parte
superior, presenta una concha de carey, utensilio usado generalmente por los
franciscanos para derramar las aguas bautismales en la cabeza de los neófitos y
que habla de quien es, desde la fundación, patrono canónico del pueblo, llamado
San Juan Bautista Puruándiro.
A la derecha izquierda y centro debajo de la bordura, las figuras de tres casas
típicamente indígenas que nos recuerdan los tres primeros Barrios principales del
antiguo Puruándiro: El Ojo Santo en el centro Sur Geroche al Oriente y Juanturío

al Poniente.
El escudo está timbrado por un jeroglífico nahua que responde y define la
etimología phorhé del nombre de Puruándiro como lugar en donde hierve el agua.
La divisa del Escudo lleva un grito o emblema basado en la expresión que de la
conducta de don Juan de Villaseñor Orozco dejó inmortalizada al padre Fray
Nicolás Navarrete al decir que aquel caballero: “Sólo ceñiré la espada para
defender la justicia” y que aquí se torna en voto y promesa presente de los
ciudadanos Puruandirenses: CEÑIREMOS LA ESPADA SÓLO PARA DEFENDER
LA JUSTICIA.
Los sostenes del Escudo los constituyen dos espadas antiguas y cruzadas, como
en señal de juramento, amor y admiración filial y fe en el futuro de la ciudad.
Los lambrequines de oro, igual que giras al estilo de cascos guerreros, dan al
Escudo la ornamentación complementaria que exigen las láureas y prestigio que
siempre le han sido reconocidos a la muy ilustre y heroica ciudad de Puruándiro.
Durante la Administración municipal del señor Héctor González Vázquez (1984-
1986) se encargó elaborar este escudo a los señores Profesor Francisco Elizalde
García y pintor, Héctor Duarte Sánchez, en 1985. Basados en el libro
“PURUÁNDIRO” (apuntes históricos) 1978, de José Antonio Zavala Bucio.




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